Las brujas, de Roald Dahl, cuenta la historia de un niño que descubre que las brujas existen de verdad y viven ocultas entre personas aparentemente normales. Cuando él y su abuela coinciden en un hotel con la reunión anual de las brujas de Inglaterra, el protagonista escucha su plan para convertir a todos los niños del país en ratones y decide intentar detenerlas.

Publicada originalmente en 1983 e ilustrada por Quentin Blake, la novela combina aventura, humor negro y algunos momentos bastante inquietantes. A diferencia de muchos cuentos infantiles, aquí el peligro no desaparece por arte de magia y el protagonista debe aprender a vivir con las consecuencias de lo sucedido.

A continuación encontrarás un resumen completo de Las brujas por capítulos, seguido de sus personajes principales, sus temas más importantes y una explicación del final.

Aviso: este artículo contiene spoilers de toda la novela, incluido el final.

Ficha rápida de Las brujas

Título Las brujas
Título original The Witches
Autor Roald Dahl
Ilustrador original Quentin Blake
Año de publicación 1983
Género Literatura infantil, fantasía y terror
Número de capítulos 22 capítulos
Protagonista Un niño cuyo nombre no se revela en la novela

Los nombres de algunos capítulos pueden presentar pequeñas variaciones dependiendo de la traducción o de la edición en español.

Resumen breve de Las brujas de Roald Dahl

Después de perder a sus padres en un accidente, un niño queda al cuidado de su abuela noruega. Ella le explica que las brujas existen, que odian profundamente a los niños y que pueden esconderse bajo la apariencia de mujeres corrientes.

Durante unas vacaciones en un hotel de Inglaterra, el niño entra por casualidad en una sala donde se celebra una supuesta reunión benéfica. Pronto descubre que las asistentes son, en realidad, las brujas de Inglaterra y que están dirigidas por la Gran Bruja.

Escondido detrás de una pantalla, escucha su plan: utilizar la Fórmula 86, un ratonizador de acción retardada, para convertir a todos los niños del país en ratones. Las brujas esperan que después sean los propios adultos quienes los maten al confundirlos con animales.

El protagonista es descubierto y transformado en ratón, pero conserva su inteligencia, su memoria y la capacidad de hablar. Con la ayuda de su abuela, roba parte de la fórmula y la introduce en la comida de las brujas. Todas se convierten en ratones y son eliminadas por el personal del hotel.

Sin embargo, el niño no recupera su forma humana. En lugar de lamentarse, acepta su nueva vida junto a su abuela. Al final, ambos deciden aprovechar la información encontrada entre las pertenencias de la Gran Bruja para continuar persiguiendo a las brujas del resto del mundo.

Resumen de Las brujas por capítulos

Capítulo 1. Una nota sobre las brujas

El narrador comienza con una advertencia: esta no es una historia sobre las brujas tradicionales de los cuentos, sino sobre brujas reales. Estas criaturas no llevan sombreros puntiagudos ni vuelan en escobas. Se visten como personas corrientes, tienen trabajos normales y pueden vivir en cualquier ciudad.

Lo que las define es su odio absoluto hacia los niños. Una bruja auténtica dedica gran parte de su vida a pensar cómo hacerlos desaparecer sin que nadie descubra su verdadera identidad.

Capítulo 2. Mi abuela

El protagonista pierde a sus padres en un accidente de tráfico ocurrido en Noruega y queda al cuidado de su abuela materna. La relación entre ambos se vuelve muy estrecha desde el principio.

La abuela conoce numerosas historias sobre niños que han desaparecido de formas inexplicables. Una niña quedó atrapada dentro de un cuadro; otra apareció convertida en una gallina. Según ella, todos esos casos fueron obra de brujas.

El niño no sabe si creerla por completo, pero la seguridad con la que habla y los detalles de sus relatos hacen que empiece a tomarse el peligro en serio.

Capítulo 3. Cómo reconocer a una bruja

La abuela enseña a su nieto las señales que permiten distinguir a una bruja. Todas son calvas y utilizan pelucas que les provocan irritaciones en el cuero cabelludo. Llevan guantes para esconder sus garras, tienen los pies cuadrados y carecen de dedos en ellos.

Sus fosas nasales son más grandes de lo normal porque poseen un olfato extraordinario. También tienen una mirada peculiar y una saliva de tono azulado.

Para una bruja, los niños desprenden un olor desagradable. Sin embargo, cuanto menos se haya lavado un niño, más difícil puede resultarle reconocerlo por el olor. La explicación mezcla lo grotesco con lo cómico, uno de los rasgos más característicos de Roald Dahl.

Capítulo 4. La Gran Bruja

La abuela explica que las brujas de cada país están organizadas y celebran reuniones secretas. Todas obedecen a la Gran Bruja, la criatura más poderosa y peligrosa de su especie.

Poco después, el protagonista tiene su primer encuentro directo con una posible bruja. Mientras juega en una casa construida en un árbol, una mujer intenta atraerlo ofreciéndole un regalo. El niño recuerda las advertencias de su abuela, permanece fuera de su alcance y espera hasta que la desconocida se marcha.

El episodio confirma que las historias de la abuela no eran simples cuentos para asustarlo.

Capítulo 5. Vacaciones de verano

El testamento de los padres obliga al niño a vivir en Inglaterra y continuar allí sus estudios. Él y su abuela abandonan Noruega, aunque mantienen la idea de regresar durante las vacaciones.

Cuando la abuela enferma de neumonía, el médico le prohíbe realizar un viaje largo. En lugar de volver a Noruega, deciden pasar el verano en un hotel de la costa inglesa.

El niño lleva consigo dos ratones blancos, William y Mary, a los que intenta enseñar trucos para crear un pequeño circo de ratones.

Capítulo 6. El congreso

Buscando un lugar tranquilo donde entrenar a sus ratones, el protagonista entra en uno de los grandes salones del hotel. Poco después comienza a llegar un numeroso grupo de mujeres que, en apariencia, pertenecen a una asociación dedicada a proteger a los niños.

El niño queda atrapado detrás de una pantalla. Desde su escondite observa cómo cierran las puertas y cómo las asistentes se quitan las pelucas, los guantes y los zapatos.

En ese momento comprende que está presenciando la reunión anual de todas las brujas de Inglaterra.

Capítulo 7. Achicharrada

La Gran Bruja aparece ante las demás y se desprende de la máscara con la que oculta su verdadero rostro. Su aspecto provoca miedo incluso entre sus seguidoras.

Furiosa porque las brujas inglesas no han eliminado a suficientes niños, exige resultados mucho mayores. Cuando una de ellas se atreve a cuestionar sus órdenes, la Gran Bruja utiliza sus poderes para hacerla desaparecer ante todo el congreso.

La escena demuestra que no solo gobierna mediante la autoridad, sino también mediante el terror.

Capítulo 8. Fórmula 86: Ratonizador de Acción Retardada

La Gran Bruja revela su gran proyecto para acabar con todos los niños de Inglaterra. Cada bruja deberá abandonar su trabajo, comprar una tienda de golosinas y regalar dulces contaminados con una nueva sustancia: la Fórmula 86.

La poción permite determinar el momento exacto en el que una persona se transformará en ratón. El plan consiste en que los niños coman los dulces y cambien de forma al día siguiente, cuando estén dentro de sus colegios.

Los profesores y los adultos, sin saber que los ratones son niños transformados, se encargarían de matarlos. De este modo, las brujas podrían provocar una matanza sin ser consideradas responsables.

Capítulo 9. La receta

La Gran Bruja explica cómo ha fabricado la fórmula y describe algunos de sus extraños ingredientes. La receta combina elementos mágicos, sustancias imposibles y diferentes criaturas sometidas a procesos absurdos.

Más que construir un sistema mágico coherente, Roald Dahl utiliza la receta para aumentar el carácter grotesco y cómico de la escena. Aun así, el peligro es real: una sola dosis puede transformar a cualquier niño.

Capítulo 10. Bruno desaparece

Para demostrar la eficacia de la Fórmula 86, la Gran Bruja utiliza a Bruno Jenkins, otro niño alojado en el hotel. Bruno es glotón y ha sido atraído mediante la promesa de recibir chocolate.

A la hora prevista, entra en el salón y se transforma delante de todas las asistentes. En cuestión de segundos deja de ser un niño y se convierte en un pequeño ratón.

Las brujas celebran el resultado como una victoria, mientras el protagonista observa horrorizado desde su escondite.

Capítulo 11. Las ancianas

La Gran Bruja entrega instrucciones, dinero y dosis de la fórmula a sus seguidoras. El congreso está a punto de terminar, pero algunas de las asistentes perciben el olor de un niño.

Las brujas comienzan a registrar la sala y se acercan cada vez más al lugar donde se esconde el protagonista. Él intenta permanecer inmóvil, pero ya no tiene ninguna vía de escape.

Capítulo 12. Metamorfosis

El niño es descubierto y capturado. La Gran Bruja decide utilizar en él una cantidad enorme de la Fórmula 86. Como la dosis es muy superior a la necesaria, la transformación se produce inmediatamente.

El protagonista experimenta un proceso doloroso y termina convertido en ratón. Sin embargo, pronto comprueba que sigue pensando como antes, conserva sus recuerdos y puede hablar.

Su pequeño tamaño también le proporciona una enorme velocidad. Aprovechando el desorden, consigue escapar de las brujas.

Capítulo 13. Bruno

Ya convertido en ratón, el protagonista encuentra a Bruno. El otro niño todavía está confuso y continúa pensando principalmente en la comida.

El protagonista intenta explicarle lo ocurrido y lo convence para que lo acompañe. Ambos necesitan encontrar a la abuela, la única persona que probablemente escuchará su historia y sabrá cómo ayudarlos.

Capítulo 14. Hola, abuela

El niño consigue llegar hasta la habitación de su abuela y llamar su atención. Al principio, ella cree estar ante un ratón corriente, pero reconoce a su nieto cuando lo escucha hablar.

La abuela no lo rechaza ni pierde el tiempo lamentándose por su apariencia. Acepta inmediatamente que sigue siendo su nieto y comienza a pensar en cómo protegerlo.

Esta reacción establece una de las ideas centrales de la novela: la identidad de una persona no depende exclusivamente de su cuerpo.

Capítulo 15. El ratón ladrón

El protagonista y su abuela deciden apoderarse de una de las botellas de Fórmula 86 que la Gran Bruja guarda en su habitación.

Gracias a su tamaño, el niño puede entrar en lugares inaccesibles para un adulto. Se introduce en la habitación, localiza la fórmula y consigue robarla, aunque está a punto de ser descubierto.

La transformación que debía haberlo convertido en una víctima indefensa comienza a ofrecerle algunas ventajas.

Capítulo 16. Presentación de Bruno al señor y la señora Jenkins

La abuela lleva a Bruno ante sus padres e intenta explicarles que el ratón es, en realidad, su hijo. El señor y la señora Jenkins reaccionan con incredulidad, miedo y rechazo.

A diferencia de la abuela, son incapaces de mirar más allá de la apariencia física. La escena tiene un tono cómico, pero también muestra la fragilidad del afecto de unos padres que no reconocen a su hijo cuando deja de tener la forma que esperan.

Capítulo 17. El plan

El protagonista y su abuela diseñan una estrategia para utilizar la Fórmula 86 contra las propias brujas. Saben que todas cenarán juntas en el comedor del hotel.

El objetivo será entrar en la cocina e introducir la sustancia en la comida destinada a su mesa. El plan es peligroso: cualquier empleado que vea un ratón intentará atraparlo o matarlo.

Capítulo 18. En la cocina

El niño se cuela en la cocina y avanza entre cocineros, camareros, ollas y utensilios. Varias personas intentan acabar con él al verlo correr por el suelo.

Finalmente alcanza la comida que será servida a las brujas y vierte en ella la Fórmula 86. Después escapa antes de que puedan atraparlo.

El resultado dependerá ahora de que las brujas coman el plato sin sospechar nada.

Capítulo 19. El señor Jenkins y su hijo

Mientras las brujas comienzan a cenar, la familia Jenkins continúa enfrentándose a la desaparición de Bruno. Sus padres todavía no aceptan con normalidad que el ratón pueda ser su hijo.

El protagonista observa la situación y espera a que la fórmula empiece a actuar. La tensión aumenta porque las brujas están rodeadas de clientes y trabajadores que desconocen por completo lo que está a punto de suceder.

Capítulo 20. El triunfo

La Fórmula 86 produce su efecto. La Gran Bruja y todas las brujas de Inglaterra se transforman simultáneamente en ratones.

El comedor se convierte en un caos. Los empleados y huéspedes intentan matar a los animales sin saber que están eliminando a las responsables del plan contra los niños.

El protagonista y su abuela consiguen utilizar contra las brujas el mismo mecanismo que ellas habían preparado para sus víctimas. No vencen mediante la fuerza, sino mediante la observación, la inteligencia y la capacidad de adaptar el plan del enemigo.

Capítulo 21. El corazón de un ratón

Después de la victoria, el niño comprende que no volverá a ser humano. Pregunta a su abuela cuánto tiempo puede vivir un ratón como él.

La conversación, lejos de convertirse en una tragedia, adquiere un tono afectuoso. El protagonista calcula que su vida podría durar aproximadamente lo mismo que la de su abuela y encuentra consuelo en la idea de que ninguno tendrá que vivir muchos años sin el otro.

La abuela comienza a adaptar la casa para que su nieto pueda desplazarse, comunicarse y llevar una vida lo más cómoda posible.

Capítulo 22. ¡Vamos a trabajar!

Entre las pertenencias de la Gran Bruja encuentran información sobre su residencia y sobre la organización internacional de las brujas.

La abuela y su nieto deciden viajar hasta el castillo de la Gran Bruja, utilizar la fórmula contra quienes viven allí y obtener los datos necesarios para localizar a las brujas de otros países.

La novela termina antes de que esa misión comience. El desenlace no muestra al protagonista viajando por el mundo ni eliminando una a una a todas las brujas; presenta el plan que él y su abuela están dispuestos a poner en marcha.

Personajes principales de Las brujas

El niño protagonista

El narrador y protagonista es un niño inglés cuyo nombre nunca se indica en la novela. Algunas adaptaciones posteriores le han asignado un nombre, pero en el libro permanece anónimo.

Es observador, prudente y capaz de actuar incluso cuando tiene miedo. Su principal cualidad no es una fuerza extraordinaria, sino su capacidad para escuchar, aprender de su abuela y utilizar lo que sabe.

Después de convertirse en ratón, no pierde su identidad. Continúa siendo la misma persona, aunque su cuerpo haya cambiado por completo.

La abuela

La abuela noruega es la figura protectora y la principal aliada del protagonista. Conoce las costumbres de las brujas, sabe cómo identificarlas y comprende la gravedad del peligro antes que ningún otro adulto.

No es una anciana frágil ni pasiva. Tiene iniciativa, sentido del humor y una gran capacidad para mantener la calma. Su aceptación inmediata del niño después de la transformación demuestra que su amor no depende de su aspecto.

La Gran Bruja

La Gran Bruja dirige a las brujas de todo el mundo. Es autoritaria, cruel y extremadamente poderosa. Ante los humanos se presenta como una mujer elegante, pero utiliza una máscara para ocultar su verdadero rostro.

Su plan contra los niños muestra que su inteligencia está completamente subordinada al odio. Además, gobierna a sus seguidoras mediante amenazas y castigos.

Bruno Jenkins

Bruno es un niño glotón, caprichoso y fácilmente manipulable mediante la comida. La Gran Bruja aprovecha esa debilidad para convertirlo en la primera demostración pública de la Fórmula 86.

Su actitud aporta humor a la historia, aunque también sirve para mostrar una respuesta muy distinta a la del protagonista. Bruno comprende con más dificultad lo ocurrido y depende casi por completo de la ayuda de los demás.

El señor y la señora Jenkins

Los padres de Bruno representan a los adultos que se niegan a aceptar una realidad que contradice sus expectativas. Cuando ven a su hijo convertido en ratón, reaccionan con rechazo y preocupación por las apariencias.

Su comportamiento contrasta directamente con el de la abuela, que reconoce a su nieto incluso después de que su cuerpo haya cambiado completamente.

Las brujas de Inglaterra

Las brujas funcionan como una amenaza colectiva. Viven infiltradas en la sociedad, aparentan normalidad y colaboran en secreto para hacer daño a los niños.

Aunque poseen poderes, obedecen por miedo a la Gran Bruja. Su organización imita de forma grotesca una convención profesional o una asociación respetable.

Temas principales de Las brujas

Las apariencias engañan

En la novela, el mal no aparece con un aspecto reconocible. Las brujas se visten como mujeres corrientes, tienen empleos y pueden conversar con cualquier persona sin despertar sospechas.

Roald Dahl invierte así la imagen tradicional de la bruja. El peligro no se encuentra necesariamente en aquello que parece monstruoso, sino en lo que sabe esconderse bajo una apariencia respetable.

La identidad más allá del cuerpo

El protagonista cambia físicamente, pero conserva su memoria, su personalidad y sus afectos. Para su abuela, sigue siendo exactamente el mismo niño.

Los padres de Bruno, en cambio, tienen dificultades para reconocer a su hijo. La oposición entre ambas familias permite plantear una pregunta sencilla: ¿qué es lo que hace que una persona siga siendo ella misma?

La relación entre el niño y su abuela

El núcleo emocional del libro no es únicamente la lucha contra las brujas, sino la relación entre el protagonista y su abuela. Ambos confían el uno en el otro y forman un equipo en el que cada miembro aporta algo distinto.

La abuela proporciona conocimiento, protección y experiencia. El niño aporta agilidad, capacidad de observación y la posibilidad de acceder a lugares donde ella no podría entrar.

El miedo y la valentía

El protagonista siente miedo durante buena parte de la historia. La novela no presenta la valentía como la ausencia de temor, sino como la capacidad para actuar a pesar de él.

El niño sobrevive porque presta atención, recuerda las instrucciones de su abuela y evita comportarse de manera impulsiva.

Los niños frente al poder de los adultos

Como ocurre en otras obras de Roald Dahl, muchos adultos son ridículos, crueles o incapaces de comprender lo que sucede. El protagonista no puede confiar en que una autoridad llegue para solucionar el problema.

Este enfrentamiento entre un niño inteligente y unos adultos que abusan de su autoridad también ocupa un lugar central en Matilda, donde la protagonista sobrevive precisamente porque quienes la rodean subestiman sus capacidades.

Humor negro y elementos grotescos

La historia habla de desapariciones, transformaciones y planes para asesinar niños, pero lo hace mediante exageraciones, imágenes absurdas y escenas deliberadamente grotescas.

Dahl emplea un procedimiento parecido en Charlie y la fábrica de chocolate, donde los castigos de los personajes son cómicos y perturbadores al mismo tiempo. El humor no elimina el peligro, pero permite acercarse a él sin que la historia pierda su carácter de aventura infantil.

Final de Las brujas explicado

Al final de Las brujas, el protagonista y su abuela consiguen derrotar a la Gran Bruja y a todas las brujas reunidas en el hotel. El niño introduce la Fórmula 86 en su comida y provoca que se transformen en ratones. Los empleados del hotel, convencidos de estar ante una plaga, terminan con ellas.

Sin embargo, la victoria no deshace el daño sufrido por el protagonista. El niño permanece convertido en ratón y la novela no presenta ninguna cura capaz de devolverle su cuerpo humano.

Esta decisión distingue el libro de un cuento de hadas convencional. El héroe gana, pero no recupera exactamente la vida que tenía antes. Debe aceptar una existencia diferente.

El niño afronta la situación de una manera sorprendentemente serena. Cuando descubre que su esperanza de vida será menor, encuentra una forma de consuelo: probablemente vivirá un número de años parecido al que le queda a su abuela. Ninguno de los dos tendrá que soportar durante demasiado tiempo la ausencia del otro.

La conversación puede parecer triste, pero refuerza el mensaje central del libro. Para el protagonista, una vida distinta o más breve no tiene por qué ser una vida menos valiosa si puede compartirla con alguien que lo quiere.

La historia termina con un nuevo objetivo. Gracias a los documentos de la Gran Bruja, el niño y su abuela pueden localizar su castillo y comenzar una campaña contra el resto de las brujas.

El desenlace queda abierto: no vemos esa misión, pero sabemos que ambos han dejado de ser simples víctimas. Ahora poseen un plan, información y una razón para continuar trabajando juntos.

Análisis de Las brujas

Las brujas funciona porque Roald Dahl nunca trata al lector infantil como si necesitara una historia completamente segura. Las brujas son peligrosas, los adultos pueden equivocarse y algunas transformaciones no tienen solución.

La novela comienza convirtiendo al lector en cómplice. El narrador no presenta a las brujas como personajes imaginarios, sino como criaturas capaces de vivir en la casa de al lado. Esa estrategia lleva el miedo fuera del mundo fantástico y lo introduce en los espacios cotidianos.

El hotel intensifica esa idea. Es un lugar normal, lleno de familias, camareros y turistas. Sin embargo, una de sus salas alberga una conspiración contra todos los niños de Inglaterra. El mal puede actuar a plena vista porque ha aprendido a utilizar una apariencia respetable.

Esta mezcla entre los cuentos tradicionales y un mundo cotidiano también aparece, aunque desde un tono diferente, en Caperucita en Manhattan. En ambas novelas, los elementos reconocibles de los cuentos son trasladados a escenarios donde el peligro resulta más cercano y menos previsible.

También resulta importante que el protagonista no tenga nombre. Esta decisión facilita que cualquier lector pueda ocupar su lugar. No estamos ante un héroe destinado a salvar el mundo, sino ante un niño corriente que escucha una información que nadie más posee y decide actuar.

La abuela rompe, por su parte, con la imagen de la persona mayor incapaz de intervenir en una aventura. Ella conoce al enemigo, acepta lo imposible y participa activamente en el plan. La victoria solo es posible porque existe confianza entre dos generaciones.

El desplazamiento desde un mundo reconocible hacia una realidad gobernada por reglas extrañas también puede encontrarse en Alicia en el país de las maravillas, aunque Dahl utiliza el absurdo para provocar inquietud y humor al mismo tiempo.

El final evita una reparación cómoda. El niño no vuelve a ser humano, pero tampoco queda definido por la pérdida. Aprende rápidamente a utilizar las posibilidades de su nuevo cuerpo y conserva aquello que realmente importa: su inteligencia, su carácter y la relación con su abuela.

Esa combinación de amenaza, comicidad y ternura explica por qué Las brujas puede resultar inquietante para un lector joven sin convertirse únicamente en una historia de terror.

Preguntas frecuentes sobre Las brujas

¿Cuántos capítulos tiene Las brujas de Roald Dahl?

La novela está dividida en 22 capítulos. Algunos índices añaden después una sección dedicada a Roald Dahl, pero esa parte no pertenece a la narración.

¿Cómo se llama el protagonista de Las brujas?

El nombre del niño protagonista no aparece en la novela original. Algunas adaptaciones cinematográficas y teatrales le han asignado nombres, pero el narrador del libro permanece anónimo.

¿El protagonista vuelve a convertirse en niño?

No. El protagonista permanece convertido en ratón al final del libro. Acepta su nueva condición y decide continuar luchando contra las brujas junto a su abuela.

¿Quién es la villana principal?

La principal antagonista es la Gran Bruja, líder de las brujas de todo el mundo y creadora de la Fórmula 86.

¿Qué es la Fórmula 86?

Es una poción creada por la Gran Bruja que transforma a las personas en ratones. Puede prepararse para que actúe a una hora determinada, de ahí que se denomine ratonizador de acción retardada.

¿Qué ocurre con Bruno Jenkins?

Bruno también es convertido en ratón. Sus padres tienen grandes dificultades para aceptar la transformación y reaccionan de una manera muy diferente a la abuela del protagonista.

¿Cuál es el mensaje principal de Las brujas?

La novela plantea que la identidad no depende de la apariencia física y que el miedo puede combatirse mediante inteligencia, atención y cooperación. También muestra que un niño no necesita ser especialmente fuerte para enfrentarse a un poder mucho mayor.

Conclusión

Las brujas es una historia sobre un niño que descubre un peligro oculto, pierde su forma humana y, aun así, se niega a quedar reducido al papel de víctima.

Roald Dahl construye una aventura infantil que no elimina las consecuencias ni suaviza por completo sus elementos más oscuros. El protagonista derrota a las brujas, pero no recupera su antigua vida. Lo que encuentra es una nueva manera de vivirla.

Por encima del miedo, las pociones y las transformaciones, el centro de la novela está en la relación entre el niño y su abuela. Ella es la persona capaz de reconocerlo cuando todos los demás solo verían un ratón. Gracias a esa confianza, ambos convierten una desgracia en el comienzo de una nueva misión.